Voy de dura, cuando en realidad estoy más ilusionada que un niño con una piruleta. Voy de dura hasta que la cago, hasta que se me cae la careta. Y tú te das cuenta de que no soy una chica difícil ni tan interesante como pensabas, soy más fácil de como a ti te gustan.
Entonces es cuando empiezas a poner distancia. Pero yo todavía no me he dado cuenta, no me he dado cuenta y sigo insistiendo como una gilipollas. Y de repente caigo, caigo en que lo he vuelto a hacer. He vuelto a hacerme falsas ilusiones, a inventarme historias que no tienen ni pies ni cabeza y, obviamente, tu te has ido cagando leches.
Y aqui me quedo yo otra vez, llorando a ese amor fantasma y esperando a volver a tropezarme con la misma puta piedra.